domingo, 24 de julio de 2011

Pena, penita, pena

      Pena las tragedia de Oslo o el 11-M, la muerte de Amy Winehouse es una pena como lo puede ser la pérdida de cualquier vida humana, pero no es una tragedia. Desde el 2007 se ha dedicado a mostrar su suicidio lento y tardío al mundo, una mujer que con medios y familia podría haber salido del círculo vicioso en el que se hallaba.

        Una pena para los amantes del soul la pérdida de un gran talento, pero que sintiéndolo mucho no resulta sorprendente para nadie su pérdida la cual hará que, al ser temprana, siempre sea recordada. Despidámosla con lo que al fin y al cabo queda aquí de ella.

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