Demasiadas veces nos negamos a ver lo evidente por el simple hecho del miedo que dan los cambios, nos aferramos a un estado insustancial pero conocido por el simple hecho de no arriesgar, y remitiéndome a otra frase quinceañera "quien no arriesga no gana" y en esta vida el riesgo es vivir.
martes, 18 de diciembre de 2012
The end is unknown
Y es que esas frases que se dicen en los momento bajos del estilo "a veces lo esperado simplemente se queda en nada en comparación con lo inesperado [...] Lo esperado solamente es el comienzo. Lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas" pese a que pueden parecer sacadas de la revista Bravo (¡qué tiempos!) no dejan de ser ciertas.
Demasiadas veces nos negamos a ver lo evidente por el simple hecho del miedo que dan los cambios, nos aferramos a un estado insustancial pero conocido por el simple hecho de no arriesgar, y remitiéndome a otra frase quinceañera "quien no arriesga no gana" y en esta vida el riesgo es vivir.
Demasiadas veces nos negamos a ver lo evidente por el simple hecho del miedo que dan los cambios, nos aferramos a un estado insustancial pero conocido por el simple hecho de no arriesgar, y remitiéndome a otra frase quinceañera "quien no arriesga no gana" y en esta vida el riesgo es vivir.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Textos sempiternos
Tengo la curiosidad de saber qué pasa por su cabeza ¿Se acordará de mí? ¿Pensará en el largo tiempo que nos unió y que luego nos terminó separando, convirtiéndonos en dos extraños? Me pregunto si él mirará su cama en busca de mi pelo, si pasará por una esquina y le inundarán los recuerdos, nuestros recuerdos, si le vienen a buscar las dudas por la noche. Igual a él también le pasa lo mismo, también piensa que no es tan difícil como creía, pero pese a todo le siguen gustando las metas imposibles, porque al final son las que más te satisfacen. Pero bueno, quizá nada es como una puede imaginarse, quizá el tiempo que gastaba en mirarme lo rellena con cosas más interesantes, que le realicen más que mirar algo demasiado conocido. Seguramente vea mil puertas abiertas más de las que yo quiero encontrar. Tengo la curiosidad de saber qué pasa por mi cabeza.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Tiritas
Entonces es cuando te dan un nuevo golpe y pese a la tirita,
te das cuenta de que sigue doliendo. Porque las tiritas no dejan de ser eso,
tiritas, bajo ellas sigue la herida aún curando y es recomendable además
dejarla respirar al menos unas horas cada cierto tiempo. Incluso las mismas tiritas pueden salir
defectuosas. Aún así mientras esté puesta la tirita disimula el dolor y aunque
la herida esté, lentamente se va desvaneciendo entre yodo y caricias.
lunes, 29 de octubre de 2012
Betrayal
Durante nuestro desarrollo más temprano marcamos nuestros
valores más profundos, aquellos que sustentarán la base de todos los demás. La
relaciones que tengamos durante nuestros primeros años serán un esquema a
seguir en las próximas que se den, siendo éste de alguna forma imposible de
modificar en su parte más pura.
Uno de los valores más importante a desarrollar es la
confianza, ya que es una base fuerte y sana para todo lo que posteriormente
germine en ella. El amor es una de esas emociones que ha de construirse sobre
una confianza sólida y cristalina. Confianza en uno mismo, en tus amigos, en tu
pareja, en tu familia.
Existen muchas formas de hacer daño a alguien, se la puede
insultar, se la puede vejar, humillar, incluso omitir, pero ninguna de estas
torturas está a la altura de la traición, la mentira. La mentira corrompe
nuestros esquemas más profundos, va directamente contra los pilares de todas
nuestras emociones, es una bala de cañón directa a la confianza.
Y yo cielo, hubiese puesto las manos en el fuego, hubiese
dado mis piernas, mis brazos, mis pechos, mi cuello, mi cabeza, mi yo entero,
yo entregaba mi alma si era cuestión de jurar nuestro vínculo, de sellar la
confianza que tenía en ti. Pero pese a todas las certezas que se pueda tener
sobre algo en este mundo finalmente nada es más real que lo onírico aquí. Tú me
traicionaste, tú que me tenías en tus manos manipulable como un zapato de
cristal, tú me corrompiste.
Lo peor de esta traición es que se debe a la irrupción de
una nueva estación, que ahora mismo eres inmune a mis palabras e insensible a
mi dolor. No llegarás a comprender lo que realmente me has hecho hasta que el
soplo de aire fresco deje de ser fresco, y cuando ese momento llegue te aseguro
ya será tarde.
Esa es la confianza que había desarrollado amor, ese era mi
yo y esa era yo, yo era tú y tu eras yo, y para que engañarnos aún lo somos,
aunque tú me hallas hecho odiarme ahora tal y como soy.
martes, 1 de mayo de 2012
Dame de beber
Tengo sed. Sed de liberarme, de poder despertar y no tener
que pensar. Sentir de nuevo si es que alguna vez lo hice. Perderme por donde yo
elijo, enredarme con lo que o quien yo decido. Empezar, parar y volver a
empezar. Quiero echarle, que se vaya, que me deje sola, no le necesito, pero no
me escucha. No veo el vaso, ni medio vacío ni medio lleno, no está… Y sigo.
Sigo teniendo sed.martes, 17 de abril de 2012
M o M
Como si todos los sucesos en mi vida intentasen decirme lo mismo, como si cada cosa que pasase estuviese predestinada a recordarme mi futuro, como si todo quisiese instarme a terminar con todo... Y al mismo tiempo el corazón bailándo en mi garganta diciendo en los momentos más indicados: cállate.
Jurarías que te habías movido, pero jamás aprendiste a andar.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Edipo Rey
La miraba y algo dentro de mí comenzaba a arder; la odiaba. Recuerdo como me resultaba de repugnante su olor, su voz, su pelo, su calor... El mero hecho de tener que verla cada día hacía que la odiase aún más (si cabía). Parecía no entenderme porque pese a como me comportase ella no dejaba de tocarme, de abrazarme, de hablarme, de acariciarme... Pasase lo que pasase ella me lo perdonaba e incluso parecía que eso la turbaba hasta el punto de quererme aún más.
Pero yo... ¿Cómo iba a quererla? ¿Cómo osaba quitármelo? Él debía de ser mío a toda costa, yo sabía que él me quería más que a ella, pero aún así nos compartía.
De todos modos no sé cómo ni por qué un día todo cambió.
Estaba apoyada en su pecho mientras me leía. Bum, bum, bum decía su corazón. Estaba tan caliente... En ese momento sentí un escalofrío y su voz erizante se convirtió en melosa y aterciopelada, la luz de la habitación se había vuelto más cálida. El escalofrío subió desde mis pequeños pies a la garganta y salió: Te quiero, mamá.
Pero yo... ¿Cómo iba a quererla? ¿Cómo osaba quitármelo? Él debía de ser mío a toda costa, yo sabía que él me quería más que a ella, pero aún así nos compartía.
De todos modos no sé cómo ni por qué un día todo cambió.
Estaba apoyada en su pecho mientras me leía. Bum, bum, bum decía su corazón. Estaba tan caliente... En ese momento sentí un escalofrío y su voz erizante se convirtió en melosa y aterciopelada, la luz de la habitación se había vuelto más cálida. El escalofrío subió desde mis pequeños pies a la garganta y salió: Te quiero, mamá.
lunes, 27 de febrero de 2012
Pesa todo lo vivido pese a todo
Pese a todo, lo vivido pesa. Y aunque creía que mis instintos más básicos eran capaces acabar conmigo, ahora sé que no. Sigue habiendo esencia en mí, algo que ni la sensación más salvaje e irracional puede llegar a ocultar, simplemente necesito indagar en ella, y ya sé cómo. Simplemente déjame tiempo.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Sabes el qué, pero no sabes el cómo
Es un pensamiento que lo inunda todo, cada paso que das está ahí, observándote y tú mirándole de reojo. Un cóctel de emociones más potente que la bomba nuclear: ansiedad, náuseas, nerviosismo, vergüenza, ilusión, novedad, y, sobre todo, pasión; esa que estaba perdida, como nunca antes la habías imaginado, irracional y omnipotente que necesita consumirse con las ansias de un drogadicto en su tercer día de mono. Así que, ya sabes, ven a por mí.
viernes, 3 de febrero de 2012
El rompecabezas de muchos
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.
Cierto día, su hijo de seis años invadió su santuario, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:
- Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:
- Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
– Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, cómo lo lograste?
– Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que dí vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, dí vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.
Gabriel García Márquez
Cierto día, su hijo de seis años invadió su santuario, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:
- Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:
- Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
– Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, cómo lo lograste?
– Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que dí vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, dí vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.
Gabriel García Márquez
viernes, 6 de enero de 2012
Una imagen vale más que 220 palabras
La ilusión es el motor de nuestras vidas, aunque no sea una necesidad primaria tan obvia como respirar o comer, ella es quien al fin y al cabo motiva todo lo demás.
Por estas fechas se puede vivir la ilusión verdadera, en cierto modo impuesta por la sociedad, pero no hay ilusión más pura que la de un niño la madrugada del 6 de enero. Todos alguna vez ante esto nos lamentamos pensando: ¡Qué feliz era! ¡Pero qué ganas tenía de levantarme! Y comentarios nostálgicos similares. Igualmente, recordamos ese triste día en el que todo se terminó; algunos dicen que no lo recuerdan como algo doloroso y otros cogen hasta asco de por vida a la comida que había aquel día, pero lo cierto es que por muy bien que hayas llevado la noticia ahí se terminó para todos la ilusión en su forma más ingenua, sincera e intensa, la más bonita que puede haber.
Si ahora pierdes la ilusión, ¿qué más da? No te rindas, después de lo de los Reyes Magos lograste superar tu desilusión y, a la vez, crisis de ilusiones más grande de toda tu vida. La única diferencia es que ahora está en tus manos buscarla, solo es cuestión de paciencia, pero por mucho que tardes piénsalo: Si pudiste con eso, puedes con todo.
lunes, 2 de enero de 2012
Repeat
Una vez había un pastor que tenía los pies de trapo y la cabeza al revés, ¿quieres que te lo cuente otra vez?
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