viernes, 14 de febrero de 2014

Los puzzles no existen

        La esperanza aparece como algo que ilumina todo lo que antes eras incapaz de ver, sorprende tanto que te deja paralizado observando todo aquello que no podías apreciar, te deja tan asombrado que terminas por creer que lo que acabas de ver tiene que estar siempre así, contigo. Pero al final no deja de ser una vela, la luz cada vez se hace más tenue y finalmente la esperanza se convierte en un puente para tirar adelante, no en el modo de vida.
        Nada de lo que se veía era tan perfecto, era una cuestión de esperar a entender aquello que las pupilas dilatadas no te dejaban ver.
        En ocasiones necesitamos una pausa, ese momento ha llegado. Stop. Un minuto de silencio por todos los planes que quedarán siempre por vivir. Respira profundo, lento pero sobre todo no pares de hacerlo. Coge papel y lápiz porque toca reescribir el guión. Con el estribillo constante, que ya nadie más te podrá quitar,
 
 
no eras tú.