Tengo sed. Sed de liberarme, de poder despertar y no tener
que pensar. Sentir de nuevo si es que alguna vez lo hice. Perderme por donde yo
elijo, enredarme con lo que o quien yo decido. Empezar, parar y volver a
empezar. Quiero echarle, que se vaya, que me deje sola, no le necesito, pero no
me escucha. No veo el vaso, ni medio vacío ni medio lleno, no está… Y sigo.
Sigo teniendo sed.