-Tengo orden de detener a Federico García Lorca, que ustedes tienen escondido aquí-sentencia Ruíz Alonso.
El poeta, que está en su habitación, baja las escaleras.
- Esto es un error… Un abominable error.
- Vamos - responde Alonso.
El automóvil se aleja del número uno de la calle Angulo.
Era el 16 de agosto de 1936, en la pintoresca ciudad de Granada.
La madrugada del 19 al 20 de ese mes, sin juicio, sin ninguna acusación comprobada, sería asesinado, junto a dos banderilleros y un maestro, Federico García Lorca.
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