miércoles, 17 de agosto de 2011

Déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura.


    Del carro que se estaciona a unos metros de la casa de la familia Rosales se bajan Ramón Ruíz Alonso, Juan Luis Trescastro Medina, quien pudo haber tenido lazos familares con Lorca ya que estaba casado con una prima lejana de éste, Luis García Alix, Sánchez Rubio y Antonio Godoy, el Jorobeta. Tocan a la puerta. Doña Esperanza Camacho de Rosales se asoma.

       -Tengo orden de detener a Federico García Lorca, que ustedes tienen escondido aquí-sentencia Ruíz Alonso.
      El poeta, que está en su habitación, baja las escaleras.
      - Esto es un error… Un abominable error.
      - Vamos - responde Alonso.
     El automóvil se aleja del número uno de la calle Angulo.
     Era el 16 de agosto de 1936, en la pintoresca ciudad de Granada.
     La madrugada del 19 al 20 de ese mes, sin juicio, sin ninguna acusación comprobada, sería asesinado, junto a dos banderilleros y un maestro, Federico García Lorca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario