Orgullo está definido por la RAE como arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia; orgulloso es aquel que lo padece. El orgullo es necesario, es aquello que nos hace seguir siendo quienes somos, mantenernos firmes ante situaciones difíciles, aquello que nos permite seguir en pie cuando golpe tras golpe intenten convencerte de lo poco que vales. Pero, al igual que la falta de él tiene consecuencias nefastas, su exceso no es menos devastador. El orgullo hace hacer daño a quienes no se lo merecen, ciega a las personas que aún viendo sus propios errores prefieren seguir manteniéndolos porque así se pueden engañar a sí mismas. Y al final el propio orgullo te lleva al extremo opuesto, acaba convirtiendo a las personas en auténticos cobardes, en gente que prefiere no aceptar los errores que comete y encerrarse en su pequeño mundo, ese en el que nunca fallan, para terminar solos pero bien acompañados de su orgullo. Cobardía, según la RAE, es la falta de valor.
Me dejaste reflexionando acerca del exceso de orgullo, no nos hace bien.
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