viernes, 6 de enero de 2012

Una imagen vale más que 220 palabras


      La ilusión es el motor de nuestras vidas, aunque no sea una necesidad primaria tan obvia como respirar o comer, ella es quien al fin y al cabo motiva todo lo demás. 
       Por estas fechas se puede vivir la ilusión verdadera, en cierto modo impuesta por la sociedad, pero no hay ilusión más pura que la de un niño la madrugada del 6 de enero. Todos alguna vez ante esto nos lamentamos pensando: ¡Qué feliz era! ¡Pero qué ganas tenía de levantarme! Y comentarios nostálgicos similares. Igualmente, recordamos ese triste día en el que todo se terminó; algunos dicen que no lo recuerdan como algo doloroso y otros cogen hasta asco de por vida a la comida que había aquel día, pero lo cierto es que por muy bien que hayas llevado la noticia ahí se terminó para todos la ilusión en su forma más ingenua, sincera e intensa, la más bonita que puede haber. 
       Si ahora pierdes la ilusión, ¿qué más da? No te rindas, después de lo de los Reyes Magos lograste superar tu desilusión y, a la vez, crisis de ilusiones más grande de toda tu vida. La única diferencia es que ahora está en tus manos buscarla, solo es cuestión de paciencia, pero por mucho que tardes piénsalo: Si pudiste con eso, puedes con todo.

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