Entonces es cuando te dan un nuevo golpe y pese a la tirita,
te das cuenta de que sigue doliendo. Porque las tiritas no dejan de ser eso,
tiritas, bajo ellas sigue la herida aún curando y es recomendable además
dejarla respirar al menos unas horas cada cierto tiempo. Incluso las mismas tiritas pueden salir
defectuosas. Aún así mientras esté puesta la tirita disimula el dolor y aunque
la herida esté, lentamente se va desvaneciendo entre yodo y caricias.

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