Érase una vez en un lugar muy cercano, vivía una Reina. Ella era la Reina de la ilusión, de las historias interminables, de los despistes, del desorden y sobre todo de la impuntualidad. En su reino todo iba sobre ruedas, los relojes a fin de cuentas siempre corrían a su favor. Un buen día algo quebró y los tiempos previamente marcados desaparecieron, los límites establecidos se desvanecieron. Sin saber muy bien cómo ni por qué la Reina comenzó a andar en círculos creyéndose que en realidad avanzaba en alguna dirección. Cuando entendió su error, se dio cuenta que por primera vez para algo en su vida era demasiado tarde. Y ahora aquí la tienen, ironías de la vida la Reina de la impuntualidad lleva esperando más tiempo del que jamás habría podido imaginar que algún suceso mágico y desconocido le devuelva su ordenado caos anterior. Lo que nos preguntamos todos es,
No hay comentarios:
Publicar un comentario