Cuando arrugas el papel albal y lo haces una bola, por mucho que después lo intentes estirar otra vez no va a volver a quedar como estaba en un principio, siempre quedarán las marcas del lo que pasó con él.
Siempre me gustó mucho esta metáfora, porque ejemplifica muchos momentos de la vida, que si los asimilasemos igual que la irreversibilidad el papel albal, nos ahorraria muchos problemas. Muchos.
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