Quiero decirte tantas cosas que termino por no saber lo que quiero decir, diga lo que diga al poco no tiene valor, todo se esfuma y nada dura. Las palabras al fin y al cabo están vacías si no hay nada con que asociarlas, pero aquí es lo único que nos queda, lo que asociamos, el resto desaparece y poco a poco (o no tan a poco) las imágenes también lo harán.
El cerebro es demasiado arbitrario y ya puestos a criticarle injusto. Por qué unos recuerdos se van y otros perduran, cómo es capaz de medir eso, quién puede decidirlo… ¿Por qué lo mismo que nos da la capacidad de crear recuerdos luego nos los quita? Es realmente triste tener que estar agradecidos porque al menos nos los dio alguna vez, pero es así. La vida es así, triste, a veces y casi siempre.
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