Ya es de noche. De repente paro en seco ¿Alguien me sigue? Miro atrás. Nada, nadie. Me pregunto dónde estoy, ¿cómo llegue aquí? O más bien ¿qué es aquí? ¿Qué es esto? Y cuánto tiempo llevo aquí. Aquí perdida. No me acuerdo, quizá no empezó nunca, quizá siempre fue así. No tengo claro si estoy perdida o si me estoy dedicando a perderme. Sea como sea no me gusta.
¡Ah sí…! En realidad fue involuntario, pensé que merecía la pena y me metí por un camino que no era el mío, le seguí a él sin darme cuenta. Claro está que no todo viene de ahí, si decidí seguirle era porque no tenía un plan mejor. Por un momento me pareció que aquello podía durar, estaba bien, me sentía agusto, pero ahora, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que me perdí a mi y perdí mi escaso tiempo, más del que nadie puede merecer.
En efecto, aquí no hay nadie. Estoy sola y perdida. Él se marchó con Orgullo y Egoísmo y yo me quedé así sin más con su querida Indiferencia, sin metas, sin aspiraciones, sin saber por dónde tirar. No se lo reprocho. Como dice un (reformado) neonazi en X película: “El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. No merece la pena.” Y ¡qué coño! Me lo debo de merecer… No le di lo que quería, y aunque él no lo entienda ni le importe ya entenderlo, no fue intencionado, es que yo tampoco lo tenía. Dicen que unos ganan y otros pierden, pero no lo creo así. Yo me pierdo, pero no estoy dispuesta a perder. Todo va demasiado deprisa, seguro que sin que me dé cuenta se hará de día, y no me voy a quedar aquí parada comiéndome las uñas.
¡ Au revoir !
Nota para el futuro: Echa siempre miguitas…
"el odio es un lastre" .... buena frase.
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