miércoles, 3 de abril de 2013

Los colores de una sombra

          Se vuelve algo difuso, como no perteneciente a ti. La conexión con el pasado se pierde si no fuese por las personas que se mantienen aún de él, no te encuentras a ti misma aunque sí a personas parecidas, puede. La base de la construcción se convierte cada vez más en un terreno arenoso, lleno de calina y sombras que recuerdan a "algo", indefinido, borrado puede que con intención.
         En el fondo es lógico porque me reflejaba en, no era en mi misma. El espejo se ha roto (¿acaso un espejo se puede pegar?) y te mueves a tientas en busca de una imagen certera de ti. Y viene el pánico inmeso a encontrar mi reflejo. Los espejos rotos traen mala suerte, no se soportan más.

¿A dónde coño te has ido, pasado? A donde pertenezco.

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