Un explanada. Nada,
nadie. Tú sentada en el medio. Sola.
Mirando todos los frentes, porque por algún lado tiene que venir. Es como una
película de terror en la que la música inquietante empieza a sonar antes de
cada susto. No logro que se calle. Me tapo los oídos y confío en que en un rato
se vaya. Pasa el tiempo y ahí sigue. Sigo mirando, por algún lado tiene que
venir y si lo sé yo antes que nadie no me asustaré. Aunque bien es cierto hay
películas en las que la música te engaña y al final nunca pasa nada, era solo
para inquietarte, para hacerlo más interesante. Ojalá mi película sea de esas.
Yo, mientras tanto, seguiré esperando hasta que llegue el susto, me quede
sorda, enloquezca o… Llegue el final de la película.

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