Honey
Es un agujero temporal en el que siempre es el primer día de
verano. Sabe más dulce que los cacahuetes con miel y más amargo que el helado
de limón, siempre hay la misma luz, siempre huele a hierba recién cortada, a
tierra húmeda, a lágrima seca y a piel tostada. Un rincón de perdición donde
los adverbios de tiempo no entienden su noción, los de lugar se pierden y los
de modo solo entienden de así, bien, mejor, mucho y muy.
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