Hay experiencias que no pueden contenerse en palabras y lo cierto es que jode porque la nitidez de los recuerdos poco a poco te deja de lado. La felicidad es una experiencia emocional que únicamente se siente como verdadera en el pasado, nunca somos capaces de darnos cuenta de lo realmente felices que éramos en el momento mismo, necesitamos el tiempo como enzima para que llegue ese sentimiento.
Pese a todo hay momentos en los que eres consciente tal vez no de lo feliz que eres en su totalidad, pero sí de que vas a recordar aquello como felicidad en estado puro y casi te angustias porque sabes que ese momento está pasando, no podrás retenerlo contigo porque, como todo, se irá.
Y volvemos a las palabras como única herramienta para tatuar imágenes, emociones y momentos en nosotros, intentando disimular un poco que el tiempo pasa y no podemos hacer nada para contenerlo. Que el tiempo pasa y los grandes planes terminan cumpliéndose. Suceden y dejan tras de sí un coctel de emociones que fuerza la lágrima al final, con conocimiento de que los momentos son irrepetibles y contigo quedarán junto con la incertidumbre de un futuro cada vez menos lejano.
Y volvemos a las palabras como única herramienta para tatuar imágenes, emociones y momentos en nosotros, intentando disimular un poco que el tiempo pasa y no podemos hacer nada para contenerlo. Que el tiempo pasa y los grandes planes terminan cumpliéndose. Suceden y dejan tras de sí un coctel de emociones que fuerza la lágrima al final, con conocimiento de que los momentos son irrepetibles y contigo quedarán junto con la incertidumbre de un futuro cada vez menos lejano.
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