Desde el principio sabía como iba a ser esto, es algo de lo que me di cuenta el primer día que te conocí.
Pero como todo, lo omití y lo deje de lado: ya pensaré las consecuencias después, me dije. Sabía como iba a ser este momento, pero aún así no lo hace más agradable, solo confirma una y otra vez que las primeras intuiciones y, muchas veces, los sentimientos irracionales, son los más reales. Pese a todo, sé que habrá una próxima y volveré a caer, una y otra vez.
Y es que hay algunas cosas que a pesar de hacernos daño, o doler, que a veces es lo mismo y a veces no, no queremos olvidar. Otras querríamos olvidarlas y están grabadas a fuego en la memoria, tatuadas con lágrimas en las mejillas, esculpidas en las arrugas de la frente. Yo no quiero olvidar que hay mañanas que amanecen mejor, ni quiero olvidar por qué. No quiero olvidar que hay ojos que no necesitan mirar para contar porque se adivinan en la distancia. No quiero olvidar que el amor existe, y que a veces el amor duele tanto como el desamor, o incluso más. No quiero olvidar algunos besos, algunos lugares, algunos amaneceres, algunas personas. No quiero olvidar una risa infantil, ni el primer adiós. Solo quiero olvidarte a ti, y no por siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario